DE MANICOMIOS Y LOCOS
y verdad era aquello que dijo mi abuelo:
los locos no existen
en donde la naturaleza escucha al enfermo del corazón
el pobre lloroso se sana
nutre a la tierra con sus lágrimas de pena
y transforma ella las gotas en alimento
la tierra sana
lo dicen los grandes hombres
los viejos grandes hombres
los abuelos no conocieron psicólogos
ellos mismos eran la tierra
regalaban su oído
no había precio para el tiempo
no existía doña gratis
ni doña oferta
y la niña
en la intimidad con su madre
sanaba a la pobre mujer golpeada
y se sanaba ella
llorando ambas
lágrimas puras, sagradas
pero luego vino el dios dinero
aquel que pone precio a todo
el ídolo, el fetiche africano
el vender–vender
y ya no hubo tiempo para el amor
para la paz, para la música, para el mate
los locos no existen
porque pidieron ayuda con gritos desgarradores
nadie los escuchó
estaban todos rindiéndole
tributo al nuevo dios,
sin tiempo a ser regalado,
nadie tenía tierra para sanarse
tal vez alquilaron un poco de ella
en oídos ajenos
sin verdadero amor
eso claro está,
…maculada tierra
y el que tenía pena agotó los lenguajes posibles
se acabaron las palabras
comenzó a vivir su pena de forma muda
sin lenguaje
con actos i – lógicos
murió la lengua, no hay tierra,
no hay oído, ya no hay fiestas
llegaron los doctores a decretar demencia
cuando no tienen ni idea,
ha nacido El Manicomio
antes, los abuelos escuchaban a todos
eran libros de sabiduría
sin haber leído nada
lo sabían todo y más
habían escuchado miles de lenguas
en sus mismas entrañas, en sus sueños,
ellos eran la tierra
hoy,
cemento–dios–dinero–tiempo–es–oro,
el no–amor, el no–dios, la no–tierra
de manicomios y locos.
domingo, 28 de junio de 2009
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