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los obreros y ambulantes
panaderos artesanos
no teniendo nada
qué más podían perder?
luchar, morir, ser dignos una vez
déle a ellos tres pizcas de pan, aceite y sal
un grano de azúcar, tal vez,
y entonces,
el obrero, el ambulante,
le ronroneará a los pies
eso hicieron los hombres de todas las naciones,
por manual que fue eso
lo que astutamente hicieron
pero en mí país
al roto, ’l campesino
al obrero, ’l trabajador
ni pan les dieron
pan pan,
claro,
los mataron con sangre
baños de ninguneo
les dieron
qué iban ellos a hacer?
si la extrema revolución es una enfermedad
por el desequilibrio inhumano provocado
qué ibas a esperar, pues,
oh, caballero de Chile?
acaso, que siguieran bajando el moño,
como a tus ancestros,
día y noche
los mestizos hicieron?
no seas caradura,
oh, católico caballero de Chile
y no me venga a decir a mí ,
usted,
historiador que vendió su alma al diablo,
que aquí en Chile no hubo
o esclavitud o algún otro igual trato
que no es necesario conceptualizar
a la manera de los gatos
para no decir lo que es tan evidente y cierto,
oh, sucios mentecatos
la historia de don sata en la tierra,
acaso,
quién la iba a escribir?
(a.e.y. 2009).
lunes, 29 de junio de 2009
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